Se reveló que el programa de alimentación escolar Qali Warma distribuyo alimentos de mala calidad, la empresa Frigoinca habrían causado la intoxicación de más de 20 niños en la localidad de Cabana, Puno. Los funcionarios de la Dirección Regional de Salud (DIRESA) de Puno habrían recibido sobornos para encubrir los hechos y manipular pruebas que comprometían a la empresa proveedora.
Entre los principales signos se reportaron náuseas, vómitos, dolor abdominal, diarrea, mareos y fiebre. La aparición de estos síntomas poco después del consumo de los alimentos en mal estado obligó a trasladar a los menores al hospital para recibir atención médica urgente, poniendo en evidencia la gravedad de la situación y el impacto en su salud.
Hace siete meses, varios niños de una escuela en Cabana fueron hospitalizados tras consumir conservas de pollo, carne y cerdo de la línea “Don Simón”, producidas por Frigoinca. Las autoridades locales culparon al consumo de agua contaminada. Sin embargo, nuevos detalles han salido a la luz: chats y pruebas entregadas a la Fiscalía revelan cómo dos implicados, Noemí Alvarado de Frigoinca y Ronald Loza de la DIRESA, negociaron el encubrimiento del caso. Se reemplazaron muestras de los productos en mal estado para evitar sanciones.
La investigación mostró que Loza recibió pagos de Frigoinca a cambio de declarar que la causa de la intoxicación había sido el agua, liberando de culpa a la empresa. Loza admitió haber recibido los pagos, pero alegó que eran por consultorías.
Qali Warma en el ojo de la tormenta
El programa social Qali Warma, encargado de la alimentación de millones de niños en el país, está nuevamente bajo la lupa. A pesar de que inicialmente el programa negó responsabilidad, su jefe en Puno, Giovanni Pando, admitió que los alimentos que causaron las intoxicaciones provenían del programa, aunque se usaron para preparar otros alimentos.
A nivel nacional, una de cada tres latas distribuidas por Qali Warma pertenece a la marca «Don Simón», lo que aumenta la preocupación sobre la calidad de los alimentos que llegan a los escolares más vulnerables.
Este caso pone en evidencia no solo las deficiencias en la supervisión del programa Qali Warma, sino también los peligros de la corrupción cuando se trata de la alimentación de los niños más vulnerables del país. La falta de control y los intereses económicos han afectado la salud pública, y ahora las familias exigen respuestas claras y acciones inmediatas.
Mientras tanto, la salud de los niños sigue siendo una prioridad que no puede verse comprometida por la ambición y la negligencia.

