La inteligencia artificial (IA) tiene el potencial de mejorar la salud mental a nivel global, pero su uso debe aplicarse con precaución para evitar efectos adversos en la interacción social.
Transformando rápidamente nuestras vidas, y esta creciente dependencia genera preocupaciones sobre nuestro bienestar emocional. La reducción de las interacciones humanas puede afectar nuestra autoestima y autenticidad, generando estrés, ansiedad y polarización social.
Relación entre la IA y el bienestar emocional y mental

La IA está impactando cada vez más en la vida de las personas, especialmente en los ámbitos de la salud, la educación y el trabajo. Este impacto puede ser positivo, ya que facilita el acceso a nuevas tecnologías, procesa grandes volúmenes de datos y toma decisiones mediante algoritmos. Sin embargo, a diferencia del cerebro humano, la IA carece de empatía y juicio contextual. Por ello, es esencial utilizarla con precaución y pensamiento crítico, siempre bajo supervisión humana.
Estudios indican que los estudiantes universitarios que recurren a la IA para tareas académicas experimentan una disminución en la motivación personal. El 30 % de los participantes reportaron sentirse menos competentes al depender de la IA para obtener respuestas precisas y automáticas, lo que afecta su confianza en sus propias habilidades cognitivas.
Finalmente, es importante establecer límites en el uso de tecnología y aplicaciones de IA para evitar posibles adicciones. Un uso responsable implica ser consciente de sus limitaciones y promover una aplicación ética, garantizando la protección de la privacidad y la seguridad. Estos aspectos son esenciales para asegurar que su integración en la sociedad sea beneficiosa.
Alisson Lorena Murillo Supo

