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Hallazgos que podrían salvar los océanos del plástico

La investigación sobre el reciclaje avanzado de plástico PET proviene de un equipo de la Universidad de Northwestern, mientras que el desarrollo del plástico biodegradable en agua de mar fue realizado por un grupo de científicos japoneses liderado por el químico Takuzo Aida.

La contaminación por plásticos en los océanos se ha convertido en una de las crisis ambientales más urgentes de nuestro tiempo. Se calcula que más de 5,25 billones de partículas plásticas flotan en los mares, acumulando cerca de 250.000 toneladas de desechos que amenazan la vida marina. Ante este panorama, dos innovadores descubrimientos podrían ofrecer soluciones efectivas y sostenibles para combatir esta problemática.

Descomposición plástica

Las fotografías muestran la formación del producto TPA en diferentes ejecuciones después de cada 4 h de calentamiento.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Northwestern ha desarrollado un sistema de reciclaje capaz de descomponer hasta el 94% del plástico PET en solo cuatro horas. Lo más innovador es que logra este proceso sin la necesidad de solventes tóxicos ni procesos costosos. La clave de este avance radica en el uso de un catalizador de molibdeno y carbón activado, materiales accesibles y reutilizables que optimizan la eficiencia del reciclaje sin generar residuos contaminantes.

El procedimiento consiste en calentar el plástico PET en presencia del catalizador, lo que provoca la fragmentación de sus largas cadenas moleculares. Luego, la humedad ambiental interactúa con los fragmentos resultantes, convirtiéndolos en ácido tereftálico (TPA), un compuesto fundamental en la fabricación de poliéster y otros materiales reutilizables. Esta tecnología permite reciclar plásticos mixtos sin necesidad de separación previa, reduciendo significativamente el impacto ambiental.

Un plástico que desaparece en el mar

Fotografía de Takuzo Aida.

Por otro lado, un equipo de científicos japoneses liderado por el químico Takuzo Aida ha desarrollado un plástico supramolecular biodegradable que se disuelve en el agua de mar sin dejar residuos contaminantes. Este material combina resistencia con una capacidad de degradación controlada, ya que sus moléculas están unidas por interacciones reversibles que se rompen al entrar en contacto con los electrolitos marinos.

En tierra firme, este plástico se degrada en diez días, aportando nutrientes como fósforo y nitrógeno al suelo. Esto lo convierte en una opción viable y sostenible para múltiples aplicaciones.

Los microplásticos y nanoplásticos resultantes de la degradación de residuos plásticos representan una grave amenaza para la vida marina. Con estas nuevas tecnologías, se podría disminuir drásticamente la cantidad de desechos plásticos en los océanos. Esto ayudaría a proteger a diversas especies y restaurar los ecosistemas acuáticos afectados. Además, el plástico biodegradable japonés ofrece una alternativa que podría evitar la acumulación de nuevos residuos en los mares.

Estos avances representan un paso significativo hacia la economía circular y la gestión responsable de residuos plásticos. La comunidad científica y ambientalista ha recibido con entusiasmo estos hallazgos. Podrían transformar la manera en que se maneja la contaminación plástica a nivel global. Con el apoyo de gobiernos, empresas y sociedad, estas tecnologías podrían abrir el camino hacia un futuro donde los océanos estén libres de plásticos. Esto permitiría que la biodiversidad marina pueda recuperarse.

Fabricio Rullier Araujo

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