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El autismo y su relación con la alimentación

Durante una conferencia sobre autismo, expertos abordaron la relación que tiene la alimentación en el desarrollo de los niños con este espectro. Desde la gestación hasta los primeros años de vida.

El Autismo, conocido como Trastorno del Espectro Autista (TEA), ha aumentado significativamente en sus diagnósticos, con un crecimiento del 175 % en la última década, segun. Ante este aumento, especialistas de distintas áreas comentaron sobre el aumento la relación que existe entre la alimentación, tanto en el embarazo como en los primero años, y el riesgo de desarrollar autismo.

“Se plantea que la causa (del autismo) es fundamentalmente genética, una causa multifactorial. Ahí entra todo lo que tiene que ver con alimentación”.

Nancy Polledo Díaz, psicoanalista cubana residente en Perú desde 2018, para Hablemos de Ciencia.

La ciencia sobre la dieta materna

En los últimos años, se ha investigado cómo la alimentación de la madre durante la gestación puede impactar el desarrollo neurológico infantil. Se concluyó que el consumo adecuado de nutrientes como el ácido fólico y la vitamina D durante el embarazo está asociado con una menor probabilidad de desarrollar TEA.

«Tiene que ser un embarazo deseado, planificado, donde la mamá tome omega 3 y acido fólico para prepararse. Debe ser un embarazo tranquilo, sin ansiedad ni estres.»

Nancy Polledo
Dra. Nancy Polledo

Otra investigación en 2024 afirma que el consumo de pescado por parte de la madre podría reducir el riesgo de autismo en un 20%. Este beneficio se atribuye a los ácidos grasos omega-3, esenciales para el desarrollo cerebral temprano. Esta investigación contó con 10.800 participantes embarazadas inscritas en 23 centros de investigación de ECHO, donde se recopiló información sobre el consumo de pescado. También hubo 12.646 participantes en 35 centros de investigación de ECHO, de las que se recopiló información sobre el uso de suplementos de omega-3.

Por otro lado, un estudio reciente de la Universidad de Copenhague analizó a más de 60,000 pares madre-hijo y encontró que una dieta alta en grasas, azúcares y alimentos procesados podía asociarse con un aumento del 66% en el riesgo de TDAH y del 122% en el riesgo de autismo. Las asociaciones más fuertes se observaron durante el primer y segundo trimestre, destacando la sensibilidad del desarrollo cerebral fetal temprano a la nutrición materna.

Aunque no se establece una causa directa para el autismo, estos estudios señalan que ciertos patrones de dieta podrían influir en el desarrollo o prevención de síntomas asociados al autismo.

Alimentación temprana

“Para todo el mundo la comida que comemos no es buena. Entonces, bien importante para vos es decir: ¿qué es lo que le tengo que dar? Frutas y verduras frescas, siempre que haya pasado el año”.

Dr. Eduardo Scholcoff.
Dr. Eduardo Scholcoff

El doctor Scholcoff recalcó la importancia de evitar productos ultra procesados, al mismo tiempo que mostró su rechazo hacia las bebidas gaeosas como coca cola o pepsicola. Recalcó que la sociedad actual se preocupa más por «vender productos» que por la salud de los niños.

La doctora Polledo añadió que en niños con autismo, una dieta balanceada puede contribuir a mejorar el sueño, la conducta y la socialización. Estudios pasados han señalado que, aunque no existe una dieta única que funcione para todos los niños con autismo, existen algunas dietas ricas en nutrientes y bajas en aditivos podrían reducir comportamientos repetitivos y mejorar la comunicación en algunos niños del espectro autista. Cómo, por ejemplo, dietas bajas en gluten y caseína.

Andrea Allison Ramos Silva

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