En Perú la sobrepoblación cede ante un nuevo paradigma

El estudio citado introduce el concepto de aleatoriedad demográfica, que advierte sobre la posible desaparición de linajes familiares debido a la baja natalidad, especialmente en poblaciones pequeñas o en declive.

El Perú contó con más de 34 millones de habitantes en 2024, enfrenta un proceso de transformación demográfica que lo aleja del escenario de sobrepoblación y lo acerca a la disminución sostenida de la fecundidad. Aunque ocupa el cuarto lugar entre los países más poblados de Sudamérica, su tasa global de fecundidad (TGF) ha descendido a 1,9 hijos por mujer, muy por debajo de los 7 hijos que se registraban en 1950.

Este fenómeno no es exclusivo del país andino. A nivel mundial, un reciente estudio publicado en Plos One plantea una advertencia inquietante: “para evitar un eventual colapso poblacional, la tasa de reemplazo debería estar por encima de los 2,7 hijos por mujer”. Este hallazgo contradice la creencia tradicional de que 2,1 hijos por mujer bastan para asegurar el reemplazo generacional.

El estudio introduce el concepto de “aleatoriedad demográfica”, que representa las fluctuaciones impredecibles en la cantidad de descendientes por persona, especialmente peligrosas en poblaciones pequeñas o en descenso. En esta línea, se alerta que “bajo las tasas de natalidad actuales, la mayoría de los linajes familiares está condenada a desaparecer con el tiempo”.

Envejecimiento y urbanización

Fotografía del envejecimiento. | Fuente: Instituto de Democracia y Derechos Humanos PUCP.

Perú no escapa a estas dinámicas. En las últimas décadas, la población de Perú creció y se urbanizó rápidamente: el 83,1% vive en zonas urbanas y Lima Metropolitana concentra el 30,2%. Al mismo tiempo, el envejecimiento avanza con rapidez: el 13,9% de los peruanos ya son adultos mayores y la edad promedio nacional alcanzó los 33,8 años.

A la par, el país enfrenta un estancamiento en su bono demográfico. La población entre 15 y 59 años representa el 62,1%, pero el 16,8% de los jóvenes entre 15 y 29 años ni estudia ni trabaja. Esta situación agrava las brechas estructurales, especialmente para mujeres jóvenes, muchas de las cuales enfrentan barreras derivadas de la pobreza y la desigualdad de género.

Estrés matrimonial y el desafío de formar familia

A nivel global, el estudio también advierte sobre el «estrés matrimonial», un fenómeno que reduce las oportunidades de formar pareja y tener hijos, debido al desequilibrio entre sexos, condiciones económicas adversas y cambios socioculturales. “Este fenómeno también debe ser tenido en cuenta al proyectar escenarios poblacionales, ya que impacta directamente en la posibilidad de reproducción y, por ende, en la sostenibilidad de la especie humana”.

Mientras tanto, la esperanza de vida en Perú ha mejorado notablemente, pasando de 43,8 años en 1950 a 76,9 en 2020, y la mortalidad infantil ha descendido drásticamente. Pero estos logros, junto con el acceso creciente a métodos anticonceptivos modernos (utilizados por el 55% de las mujeres), también han contribuido al descenso de la fecundidad.

El reto del Perú ya no es frenar una explosión demográfica, sino responder a los desafíos de una población que envejece, se concentra en las ciudades y se reproduce menos. Como concluye el estudio: “si la tendencia continúa y no se toman medidas, muchas sociedades podrían enfrentar consecuencias difíciles de revertir”.

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