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África es gigante y quiere que el mundo lo sepa

a iniciativa denuncia siglos de distorsión que han minimizado el tamaño de África y con ello su peso simbólico, político y cultural en el mundo.

En la mayoría de las aulas del mundo, los estudiantes crecen observando un mapamundi donde África apenas parece un poco más grande que Groenlandia. La comparación es engañosa: el continente africano es catorce veces más extenso que la isla ártica, pero esa desproporción apenas se nota en la representación cartográfica más popular desde hace más de cuatro siglos: la proyección de Mercator.

Ante esa distorsión, la Unión Africana (UA) ha dado un paso sin precedentes. El organismo continental anunció su respaldo oficial a la campaña internacional “Corregid el mapa”, una iniciativa de las organizaciones de sociedad civil Africa No Filter y Speak Up Africa, que busca reemplazar la imagen reducida del continente por una representación acorde con su magnitud real.

Una anomalía que persiste desde el siglo XVI

El mapa de Johnson’s World de 1865 refleja la proyección de Mercator, donde territorios como Groenlandia parecen casi comparables en tamaño con África, pese a que este es el segundo continente más grande del mundo. | Fuente: Universal Images Group.

El mapa de Mercator fue ideado en 1569 por el cartógrafo flamenco Gerardus Mercator. Su objetivo no era reflejar con exactitud las proporciones de los continentes, sino facilitar la navegación marítima de los exploradores europeos. La técnica permitió a los barcos trazar rutas rectas en el eje este-oeste, evitando desviaciones, pero introdujo un problema que aún hoy perdura: cuanto más lejos del ecuador se ubican los territorios, más grandes parecen.

El resultado fue una representación profundamente desigual. Europa y América del Norte aparecen agrandadas, mientras que África y América del Sur se muestran reducidas. De hecho, en los mapas escolares más comunes, Groenlandia —con 2,1 millones de kilómetros cuadrados— parece tener la misma superficie que África, que en realidad se extiende sobre más de 30 millones de kilómetros cuadrados y alberga a más de 1.500 millones de habitantes.

“No es solo un mapa, es un símbolo”

Para los impulsores de la campaña, la distorsión no es un detalle técnico, sino un sesgo que ha influido en la percepción del poder global durante generaciones. Así lo expresa Fara Ndiaye, cofundadora de Speak Up Africa:

“Es inaceptable que generaciones sigan creciendo con mapas que minimizan la escala de África y, por consiguiente, su importancia. Corregir el mapa implica restaurar la verdad y la dignidad en la percepción de África y en la percepción que los africanos tienen de sí mismos”.

En la misma línea, Ndiaye añade:

“La campaña surgió de una constatación simple pero contundente: durante más de 450 años, el mapa de Mercator ha presentado una visión distorsionada de nuestro mundo”.

Fotografía de Fara Ndiaye, cofundadora de Speak Up Africa.

La crítica se repite también desde la academia. Carlos Lopes, profesor de la Universidad de Ciudad del Cabo y colaborador de Africa No Filter, asegura que el problema trasciende lo geográfico:

“No se trata solo de un debate cartográfico, sino de dignidad, educación e incluso de diplomacia. Al fin y al cabo, si tu casa siempre apareciera diminuta en Google Maps, acabarías queriendo que lo corrigieran”.

El poder de las imágenes en la educación

El impacto de esta distorsión se refleja en la formación de las nuevas generaciones. En las escuelas africanas y del resto del mundo, los mapas de Mercator siguen siendo predominantes. Fara Ndiaye lo resume de manera clara:

“Los mapas moldean la imaginación. Cuando los niños abren sus libros de texto y ven que África se representa como más pequeña que Europa, internalizan un mensaje de marginalidad”.

El profesor Sekou Otondi, de la Escuela Internacional de Kenia, ha comprobado este fenómeno en primera persona al mostrar a sus alumnos distintos tipos de mapas:

“Creo que muchos estudiantes se sorprendieron al ver que, en realidad, lo que estaban viendo como una representación del mapa de África no es una representación verdadera de su tamaño continental”.

Hacia un nuevo estándar

La campaña propone sustituir la proyección de Mercator por la Equal Earth Map, diseñada en 2018 por Tom Patterson, Bernhard Jenny y Bojan Šavrič. Este modelo busca mantener las proporciones reales de los continentes y ofrecer una visión más equilibrada del planeta.

Con Equal Earth Map, los mapas reflejan de manera más fiel el tamaño y la escala de las regiones del mundo. | Fuente: Wikimedia Commons.

Los creadores de Equal Earth reconocen que los mapas siempre implican un grado de interpretación, pero insisten en que es posible ofrecer representaciones más justas. Como recuerda el cartógrafo Bernhard Jenny:

“Cuando miras zonas polares como Siberia, el norte de Canadá o Groenlandia, estas aparecen muy ampliadas. En la proyección de Mercator, Groenlandia y África parecen del mismo tamaño. Sin embargo, en realidad, Groenlandia es 14 veces más pequeña”.

Un debate político y cultural

El apoyo de la Unión Africana marca un hito. Para Selma Malika Haddadi, vicepresidenta de la Comisión de la UA, la discusión tiene un trasfondo identitario:

“Podría parecer solo un mapa, pero en realidad no lo es. La proyección Mercator fomenta la falsa impresión de que África es marginal, a pesar de ser el segundo continente más grande del mundo en superficie”.

En un documento interno, la UA ha vinculado la campaña con su tema para 2025: “Justicia para los africanos y las personas de ascendencia africana a través de reparaciones”, subrayando que la representación cartográfica también es parte de la narrativa histórica y política del continente.

El mapa como narrativa global

Los impulsores de “Corregid el mapa” insisten en que el cambio no busca únicamente ajustar escalas, sino transformar la forma en que el mundo se percibe a sí mismo. Como concluye Ndiaye:

“Los mapas configuran cómo vemos el mundo, y también cómo se percibe el poder. Entonces, al corregir el mapa, corregimos también la narrativa global sobre África”.

El reto ahora está en trasladar este debate a las instituciones educativas, a los medios de comunicación y a las plataformas digitales. Porque, como recuerda Lopes:

“Si África aparece más pequeña de lo que es, también lo hace su peso en la imaginación de los ciudadanos y los responsables de la toma de decisiones. Corregir el mapa no es vanidad: es reclamar la realidad”.

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