Taxis voladores: el servicio autónomo ya es una realidad en China

El futuro de la automovilización empieza en el Gigante Durmiente, abriendo las puertas para el uso de autos aéreos.

Lo que durante décadas fue parte de la ciencia ficción ya es una realidad. China inauguró el servicio comercial de taxis voladores autónomos. Desde el aeropuerto internacional de Pudong, en Shanghái, ya operan vuelos hacia Suzhou, ubicada a 100 km de distancia. Estos recorridos reducen el trayecto de una hora y media por carretera a solo 30 minutos.

Este nuevo medio de transporte no solo reduce el tiempo de viaje de forma significativa, sino que representa un hito tecnológico en la movilidad urbana. Las empresas desarrollaron estas aeronaves completamente autónomas, que no requieren piloto a bordo, para realizar trayectos de corta distancia en zonas metropolitanas densamente pobladas. Alcanzan una velocidad máxima de 130 km/h, tienen capacidad para dos pasajeros y cuentan con espacio limitado para equipaje, ideal para traslados rápidos en zonas urbanas.

El servicio es operado por la empresa New Sky Helicopter, que ya permite reservar vuelos por un valor aproximado de 1.600 yuanes (unos 200 mil pesos chilenos). La compañía espera en los próximos meses recibir autorización para expandir las rutas hacia otros destinos dentro de la región del delta del río Yangtsé, una de las zonas económicas más dinámicas del país.

Fotografía del aeronave EH216-S de Ehang | Fuente: Ehang

Tecnología y seguridad al servicio del futuro

Las aeronaves eVTOL empleadas están fabricadas por EHang Holdings Limited, empresa con sede en Guangdong, una de las dos primeras en recibir certificación de operación comercial por parte de la Administración de Aviación Civil de China (CAAC). La otra compañía autorizada es Hefei Hey Airlines Co. Ltd., con base en la provincia de Anhui. Ambas cumplen con estrictos estándares de seguridad, aeronavegabilidad y fiabilidad, lo que permitió que obtuvieran las licencias necesarias para iniciar el servicio.

Los vehículos son totalmente eléctricos y cuentan con un sistema de carga rápida que les permite recargar sus baterías en solo dos horas. Cada aeronave tiene una autonomía de aproximadamente 35 kilómetros o 21 minutos de vuelo continuo, lo suficiente para conectar puntos clave dentro de las megaciudades chinas. Este tipo de transporte está pensado no solo para el turismo, sino también como solución a los problemas de congestión vehicular y contaminación de las grandes urbes.

Según declaraciones oficiales de EHang, la empresa busca integrar estos taxis voladores de manera habitual en la vida urbana: desde traslados entre distritos y vuelos turísticos urbanos, hasta servicios comerciales regulares con pasajeros. La compañía remarcó que el uso de energía eléctrica no solo contribuye a reducir el impacto ambiental, sino que también garantiza una experiencia de vuelo más silenciosa y segura. Además, gracias a su sistema de navegación autónoma, los pasajeros no tienen que interactuar con un piloto, lo que simplifica el proceso y reduce los márgenes de error humano.

China, líder en aviación urbana

Fotografía de taxi volador que se encuentra en el Volocity, el puerto de despegue de estas aeronaves. | Fuente: AFP o licenciantes

La implementación de estos servicios responde a una estrategia nacional del gobierno chino para impulsar el desarrollo de la aviación de baja altitud, un sector que se perfila como uno de los motores de crecimiento económico en los próximos años. El propio primer ministro Li Qiang ha mencionado esta industria junto a otras áreas emergentes como la inteligencia artificial, la computación cuántica o las redes móviles 6G.

La certificación concedida a EHang y Hefei Hey Airlines es el resultado de un largo proceso de evaluación técnica iniciado en julio de 2024, cuando EHang presentó su solicitud formal ante las autoridades aeronáuticas. Este hito convierte a China en el primer país en autorizar formalmente el uso comercial de drones de pasajeros, lo que podría transformar profundamente la movilidad en las ciudades del siglo XXI.

La puesta en marcha de estos primeros taxis voladores comerciales no solo representa un avance tecnológico para China, sino que plantea un nuevo paradigma para el transporte urbano a nivel global. Lo que hasta hace poco era un concepto de ciencia ficción, hoy despega como una realidad tangible. Si bien los costos iniciales aún son elevados —cada unidad cuesta cerca de 2,39 millones de yuanes, alrededor de 35 millones de pesos argentinos—, las empresas buscan reducir progresivamente los precios de fabricación y expandir su uso a mayor escala.

El cielo ya no es el límite: con políticas públicas que respaldan la innovación, empresas comprometidas con el desarrollo sostenible y una ciudadanía cada vez más abierta al cambio, China se posiciona a la vanguardia de una nueva era en movilidad urbana.

Fabricio Rullier

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