Todos los seres vivos envejecemos. Es un proceso natural que se manifiesta en el cuerpo de muchas formas: arrugas, pérdida de masa muscular, menor energía, cambios en la memoria y disminución de funciones vitales. Según MedlinePlus, los cambios relacionados con la edad pueden afectar todos los órganos, tejidos y funciones del cuerpo. Aunque se desarrollan de forma distinta en cada persona, son inevitables.
Estas transformaciones comunes motivaron a un equipo de científicos de la Universidad de Stanford a investigar qué ocurre realmente a nivel molecular dentro del cuerpo humano a medida que envejece. ¿Los cambios son progresivos o existen momentos específicos de aceleración.
El objetivo del estudio «Nonlinear dynamics of multi-omics profiles during human aging» fue responder esta pregunta, Analizaron en profundidad los procesos biológicos que marcan el envejecimiento saludable y buscaron patrones comunes en personas sanas. Como resultado, identificaron dos «picos» de transición molecular, a los 44 y 60 años aproximadamente, lo que sugiere cuando envejecemos, no es progresivo.
«No estamos cambiando gradualmente con el tiempo; hay cambios realmente drásticos. Y eso es cierto independientemente de la clase de moléculas que observemos.»
Michael Snyder, doctor y profesor de genética. Autor principal del estudio.

Así se hizo el experimento
El estudio fue publicado en la revista Nature Aging, por 7 investigadores: Xiaotao Shen, Chuchu Wang, Xin Zhou, Wenyu Zhou1, Daniel Hornburg, Si Wu1 y Michael P. Snyder. Se realizó durante 7 años, dónde el equipo de Stanford envaluó a un grupo de 108 personas sanas de entre 25 y 75 años.
A cada participante se le recolectaron muestras de sangre, saliva, heces y piel en distintas visitas médicas a lo largo del tiempo. Estas muestras fueron sometidas a un análisis «multi-ómico», técnica que permite observar simultáneamente miles de moléculas del cuerpo: desde proteínas y metabolitos, hasta lípidos y microbios. También se recolectó información sobre sus hábitos de vida como alimentación, ejercicio, sueño y consumo de medicamentos. Todo con el objetivo de construir un mapa integral del envejecimiento biológico.
A partir de ello, descubrieron que no todos los sistemas del cuerpo envejecen al mismo ritmo ni de la misma manera. Algunos tejidos, como la sangre o el intestino, mostraban cambios específicos en esos dos momentos clave, lo que reveló patrones de reorganización interna que podrían ser usados para prevenir enfermedades antes de que aparezcan.
¿Envejecimiento, descomposición o deterioro?
Muchos han interpretado los resultados del estudio de diferentes formas, entre ellas que se trataba de una «descomposición» o «deterioro» del cuerpo. Sin embargo, estos dos términos tienen conceptos diferentes y no tienen conexión real con este hallazgo científico.
«Envejecimiento» se refiere al proceso natural de cambios progresivos que ocurren con el tiempo. «Deterioro» sugiere una pérdida de calidad o funcionalidad, mientras que «descomposición» alude a la desintegración de la materia, algo que se asocia mayormente al cuerpo después de fallecer.
En el estudio de Stanford se habla de descomposición ni de un deterioro drástico, sino de reorganizaciones moleculares que forman parte del envejecimiento saludable.
Lo que realmente plantea la investigación es que, aunque el envejecimiento sea continuo, hay momentos en los que ciertos sistemas del cuerpo experimentan cambios acelerados, similares a «saltos». Estos picos no implican una caída repentina de la salud, sino una transición.
¿Cómo envejecer mejor?
Aunque el estudio no ofrece una lista explícita de consejos o recomendaciones, permite derivar unos tips para el cuidado personal, especialmente alrededor de los 40 y los 60 años.
- Conocer tu edad biológica: Más allá de los años que cumplimos, lo importante es cómo está funcionando nuestro cuerpo.
- Pruebas médicas: Consultar con profesionales sobre pruebas médicas, para obtener una visión más precisa.
- Hábitos saludables: Reforzar estos hábitos en momentos clave es importante, como una alimentación rica en fibras, antioxidantes y grasas saludables.
- Ejercicio regular: Hacer ejercicios constantemente, dormir bien y reducir el estrés, sobre cerca de cumplir los 40 y 60 años.
- Chequeos médicos completos: Al rededor de esa edades, es importante solicitar evaluaciones más amplias que los controles rutinarios, para detectar cambios silenciosos.
Cada cuerpo envejece de formas distintas debido a varios factores: genéticos, ambientales y de estilo de vida. Son embargo, está investigación ayuda a entender mejor el proceso del paso de los años y promueve una cultura de prevención adaptada a cada persona.
Andrea Allison Ramos Silva

