Gisella Orjeda responde a congresista Bustamante

Tras las polémicas declaraciones del congresista Ernesto Bustamante, la científica Gisella Orjeda, vicepresidenta de la Academia Nacional de Ciencias del Perú, reafirma en Caretas.pe la urgencia de construir un entorno institucional equitativo que promueva la participación femenina en la ciencia.

Las declaraciones del congresista Ernesto Bustamante, quien sugirió que no existe una “condición biológica” que motive a las mujeres a participar en la ciencia, han encendido la indignación en el país. Desde diversos sectores científicos, académicos y del gobierno, como el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP), se ha calificado este discurso como “machista y carente de sustento”. En este marco, la voz de Gisella Orjeda, reconocida científica peruana con más de cuatro décadas de trayectoria, cobra especial relevancia.

Orjeda, actual vicepresidenta de la Academia Nacional de Ciencias (ANC Perú) y profesora principal en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, describe la carrera de una científica como una “tubería con huecos”, en contraste con la de los hombres, que es “una tubería impecable”.

«La participación de las mujeres en la ciencia es valiente, dadas las condiciones adversas que enfrentamos. No se trata de que las mujeres estemos menos capacitadas, sino de que estamos menos representadas».

Afirma Orjeda.

Para ella, el verdadero problema no es de capacidad, sino de representación. “Hombres y mujeres poseen el mismo interés natural por la ciencia. Pero la estructura social y educativa frena a muchas mujeres desde muy temprano.”

Según datos de Concytec, en Perú solo una de cada tres personas en ciencia es mujer, una proporción que no se debe a falta de talento, sino a barreras estructurales. “Desde niñas, a las mujeres se les inculca que deben tomar decisiones emocionales antes que racionales. Eso las aleja de espacios de liderazgo y decisión, como los que ofrece la ciencia”, explica Orjeda.

La científica también denuncia la falta de apoyo institucional como un obstáculo fundamental.

“No se puede hacer ciencia sin un ecosistema. No somos artistas que puedan crear en soledad. Necesitamos laboratorios, equipos, insumos que deben ser importados, y plazas laborales permanentes”.

Señala, criticando al Ministerio de Economía por limitar el crecimiento de los institutos de investigación.

Ciencia con enfoque en biodiversidad

En el bosque de Pomac, hogar del algarrobo más grande del mundo, estudia los microorganismos que afectan a estos árboles clave para el equilibrio hídrico del norte peruano. “Identificamos genes de resistencia a enfermedades para entender cómo preservar esta especie vital”, señala.

En la selva de San Martín, Orjeda emplea tecnología de metabarcoding ambiental para monitorear la biodiversidad mediante el análisis de ADN en el aire. Otro de sus proyectos busca estudiar a las abejas meliponas, sin aguijón, cuya miel y comportamiento podrían ofrecer soluciones sostenibles para comunidades que actualmente dependen de la deforestación.

Ciencia y maternidad: el dilema de la culpa

Orjeda no solo denuncia la falta de oportunidades, sino también los dilemas personales que enfrentan muchas mujeres científicas. Esa presión emocional, muchas veces invisible, contribuye a la deserción de mujeres en la academia.

“Sentía culpa al quedarme en la universidad mientras mis hijos estaban en casa. Un hombre rara vez se enfrenta a ese sentimiento”.

Reflexiona la vicepresidenta de ANC Perú.

El congresista Ernesto Bustamante, doctor en biología molecular y miembro de la Comisión de Ciencia del Congreso, generó controversia al afirmar que “la prevalencia de interés de las mujeres en la ciencia” no es suficiente para justificar políticas de paridad. Su visión fue duramente rechazada por el MIMP y por la comunidad científica, que lo acusaron de perpetuar estereotipos sin sustento empírico..

Incluso desde el Congreso, el presidente de la Comisión de Ética, Alex Paredes, anunció la posibilidad de investigar de oficio a Bustamante por sus declaraciones, que “vulneran principios constitucionales de igualdad”.

“Necesitamos más científicos en el Perú, y no podemos desperdiciar al 50% de la población”, sentencia Orjeda. Con solo 0.55 científicos por cada 1000 trabajadores —frente al 2.11 de Chile o el 3.11 del promedio iberoamericano—, el país enfrenta un serio déficit que limita su capacidad de innovar frente a crisis como el cambio climático o la pérdida de biodiversidad.

Fabricio Rullier

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