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María Reiche, la guardiana de Nazca

Hoy, hace 122 años, nace María Reiche, la matemática y arqueóloga que consagró su vida a descifrar y proteger las líneas de nazca en el desierto peruano.

Hace 122 años nació María Reiche Grosse‑Neumann, en Alemania. Fue una matemática, astrónoma y arqueóloga autodidacta, que con su trabajo logró la conservación de las Líneas de Nazca. Llegó al Perú en 1932 como institutriz, y se encontró con el historiador Paul Kosok en 1941.

Empezó una investigación sistemática de más de medio siglo usando la topografía, astronomía y el análisis geométrico para revelar la razón detrás de los geoglifos. Después de soportar las amenazas de la nautaleza y de los humanos, hizo realidad la declaración de las Pampas de Nazca como Patrimonio de la Humanidad en 1994.

Hoy su casa en Nazca funciona como museo, y aunque al principio los locales la llamaban “bruja” al verla caminar por la arena limpiando, midiendo y calculando, hoy el mundo la conoce como “la dama de las líneas”, al dedicar su vida a protegerlas.

María Reiche midiendo los trazos en Nazca. Fuente: CIRCARQ

Orígenes, descubrimiento y encuentro

María Reiche nació el 15 de mayo de 1903 en Dresde, Alemania, como la mayor de 3 hermanos. Estudió Matemáticas, Astronomía, Geografía y Lenguas Extranjeras en la Technische Universität Dresden, donde aprendió a hablar 5 idiomas con fluidez.

En 1932 viajó al Perú para trabajar como institutriz en Cusco y, aunque la Segunda Guerra Mundial estalló, decidió quedarse. En 1941 ya vivía en Lima, y trabajaba como traductora y docente. Se unió al historiador estadounidense Paul Kosok para un sobrevuelo de las Pampas de Nazca, donde avistaron por primera vez los geoglifos. Ante la visión de las figuras, que representaban animales y plantas, empezó en 1946 una cartografía meticulosa de más de 300 trazos. Esto serviría de base para toda investigación posterior.

Trazos de María Reiche. Fuente: Tripadvisor

Al haberse formado en matemáticas, Reiche midió con exactitud la orientación de las líneas y observó su alineación con los solsticios de invierno y verano. En base a ello, postuló que servían como marcadores astronómicos para el calendario agrícola de la culturas prehispánicas. Aunque esta hipótesis aún está en debate, su uso de la geometría y la astronomía garantizó el reconocimiento científico de las Pampas de Nazca.

Legado y homenajes

Al observar la erosión, la expansión urbana y el turismo descontrolado, Reiche, con sus propios recursos, decidió contratar guardias, construir una torre de observación junto a la carretera Panamericana y gestionar restricciones de acceso vehicular al área. Su labor diplomática y mediática impulsó al gobierno peruano a promover la protección oficial del sitio, culminando en la inscripción de las Líneas de Nazca como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1994.

María Reiche falleció de cáncer de ovario el 8 de junio de 1998 en Lima, tras años de deterioro físico que incluyeron Parkinson y pérdida de la vista. Su casa en Nazca se convirtió en el Museo María Reiche, en el que se exhiben mapas, fotografías y maquetas de sus estudios.

Casa-museo con la escultura de María Reiche.

En su honor llevan su nombre el Aeropuerto María Reiche Neuman de Nazca, el Parque María Reiche en Miraflores y más colegios e instituciones en todo el país. Cada 15 de mayo, misas, ceremonias y peregrinaciones a su mausoleo evocan a “la dama de las líneas”, cuyo compromiso con el patrimonio arqueológico peruano perdura hasta el día de hoy, como ejemplo de pasión científica y defensa cultural.

Andrea Allison Ramos Silva

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